martes, 25 de agosto de 2015

A quién te dejó marchar.

Leí una vez, que cuando no podemos expresar nuestros sentimientos porque las palabras se agolpan en la garganta, cuando no nos va a escuchar quien tiene que hacerlo o cuando, simplemente, es mejor quedarse en silencio, lo mejor es escribirlo. Y funciona. Me funcionó en su momento. Hoy, me he visto reflejada en las pupilas de un desconocido y me he reconocido, tiempo atrás, en una situación similar. Por ello, he escrito estas letras. Para todas aquellas personas que necesitan decirse algo a sí mismas y a alguien en especial.
No se trata de rencor, no se trata de querer y no poder. Que no queremos cambiar nada y de nada serviría poder hacerlo. Simplemente, se trata de leer estas palabras, y sobre todo, de que alguien las lea. Porque en algún momento de tu vida, alguien te dejó marchar, y aunque haya llovido bastante desde entonces y sus huellas se hayan borrado por completo, de vez en cuando, recuerdas que un día alguien te dejó marchar. Y hoy, simplemente, quieres darle las gracias porque sin él, o sin ella, y esos días grises, hoy todo sería diferente. Por lo que, a quien nos dejó marchar le doy las gracias, por habernos construido.
Hubo días malos. No vamos a fingir que no ha sido así. Hubo días muy malos. No sé si los hubo para ti, me imagino que sí. Cuando algo se acaba, aunque una de las partes esté totalmente convencida, siempre duele. No porque tengamos alguna duda, ni porque no lo deseemos, sino porque en algún momento, cuando todo comenzó, pensamos que el final no llegaría nunca. Y sin embargo, llegó, porque todo acaba, de una manera u otra.
No te deseo nada malo, de hecho, espero que encuentres el amor y, que esta vez, no tenga punto final. Digamos que este es momento “Someone like you” de Adele pero, bromas aparte, has de saber que no hay aversión en mis palabras. Que, simplemente, las cosas no siempre salen como queremos. Que esa frase de “no eres tú, soy yo” tiene más sentido de lo que queremos creer. ¿Que qué pasó? La vida. De nada sirve estar con alguien por pena o compromiso, simplemente es alargar lo inevitable. Has de saber también, que las cosas se pudieron hacer mejor, pero que tampoco es fácil. Que los hechos se van desencadenando un poco al azar y otro poco con la mala suerte.
Pero también hubo días buenos. En los que comparas, y te das cuenta de que tal vez es mejor así. Y que, probablemente, hubiera sido mejor así desde hace más tiempo del que queríamos creer. Que nos aferramos tanto a algo, simplemente por rutina o por comodidad, que olvidamos todo lo bueno que nos estamos perdiendo. Y me resulta sorprendente, cómo una persona puede cambiar por su pareja, moldearse hasta perder su esencia y volverse en blanco y negro, perder todo el color.
Pero alguien ocupó tu lugar. No tiene por qué ser una pareja. Tal vez fue una amiga, un amigo, tal vez un familiar, un compañero, un hobby. Y, obviamente, alguien ocupó el mío. Y así es como ha de ser, no quiero huecos vacíos en ningún corazón. Pero también tengo que decir, a quien me dejó marchar, que es una decisión con la que tendrás que cargar el resto de tus días. Que puedo prometerte, que jamás encontrarás alguien como yo, al igual que estoy segura que nunca conoceré a nadie como tú. Porque todos somos únicos, inigualables, especiales desde los pies a la cabeza. Que nadie te volverá a mirar con los mismos ojos, ni te sonreirá de la misma manera. Que nadie volverá a hacerte reír del mismo modo. Ni a hacerte llorar. Y tal vez, en algún momento, cuando creas que me olvidaste, alguien pasará a tu lado con mi perfume y durante unos segundos volverás tiempo atrás. Y pensarás. Pensarás en mí.
No lo sé. No sé qué pudimos haber sido. Y ahora, la verdad, no me importa. Me importó en su momento, y esa idea rondó por mi cabeza hasta que mi imagen de ti se difuminó y se perdió entre mis recuerdos. Porque, si algo tengo claro, es que siempre permanecerás ahí, en alguna parte de mi memoria, como alguien especial. Que si nos encontramos, no quiero que actuemos como desconocidos, porque si algo duele realmente es fingir que algún día no fuiste importante para mí. ¿Sabes qué creo? Que un día cualquiera, una mañana cualquiera, después de un tiempo, te despertarás con alguien a tu lado y te darás cuenta de que me echas de menos. Hay historias que nunca acaban pero, del mismo modo, hay otras que nunca llegaron a empezar. Te deseo lo mejor a ti, y a quien te dejó marchar, por hacernos libres.
Autora española.
Elvira Rodriguez.

sábado, 24 de enero de 2015

.

Vi a un clavel del aire exhalar la muerte consumida Vi una mancha de café en mis telas como arte e incomprendida
Senti el silencio y la equivalencia de su pureza en tu sonrisa
En sus sonrisas
Como un niño de cabecita permeable, puro de alma, nuevo de corazón Como una controversia entre el roce de nuestra piel y la confusión en la razón Como todo esto y nada de aquello, así será quitarle los lienzos a nuestra inauguración
Música de entre tus huesos, incertidumbre que expande su agonía en tu garganta La dificultad de estos días; la poesía en nuestras teclas, en nuestras vías
Ultrajadas nuestras neuronas, cuerpos divididos que se cruzan preguntas Respuestas que ni en potencia se sueñan, más que en vida si resultan
Cuanta alegría, cuanta energía. Cuantas risas, cuantas ilusiones sentidas.
-"Cuánto falta para llegar?" -"Lo mismo que para caminar. Lo mismo y suficiente para decir que yo quiero esta vida."
Federico

Aquellos días

Un día perdido desperté en maderas Con los pies descalzos, con los ojos vastos De sueños inquietos, de besos no dados.
Un día más tibio amanecí en primavera Con aroma a flores y mi piel en llamas Con rastros de hadas; sin tus manos osadas
Un día en sueños me sumergí en el otoño Besé la sequía y perdí el horizonte Me ahogué en los recuerdos, lloré por las noches
Con la cruel escarcha me cubrí en invierno Me limpié las botas, me inmiscuí en tus miedos respiré vahos de menta y juré por los cielos.
Una tarde amarilla como un canario triunfante en la ilustre ventana escuché penoso el crujir de las notas en tu cantar sinuoso
Verano no llegaste y eras mi esperanza Hoy espero tieso el verde de tus palmas Hoy te quiero y siempre, hoy te guardo en miradas.
Federico

Hoy pido

Que tus manos recuerden el ultimo gesto que le donaron a mi tacto. Que tu aroma perdure en los lienzos de mis aposentos. Que las caricias atraviesen mis órganos y se expandan en mi cuerpo. Que tus brazos no absorban hasta la desaparición la marca de mis labios.
Hoy pido eso. Tal vez mañana no te conozca.
Que las risas aturdan los oídos atentos, las miradas perplejas. Que las campanas retumben y que los árboles lloren la perdición habida y la risa resquebrajada. Que la ciudad estalle y que los hombres desesperen al ritmo de tu latir furtivo. Que el asfalto cobre vida y que la resurrección no te toque. Que el agua sienta miedo, que el viento se haya muerto.
No me pidas coherencias, no me pidas lógica, porque... hoy sólo pido eso. Mañana no sé. Incluso, en 10 minutos puede que me haya extinguido.
Las hojas habrán pasado, se habrán gastado y hasta habrán hablado. Tu pelo se habrá engrisado, tus labios se habrán ajado. Tu latir habrá calmado, tu sonrisa habrá cesado. Mas mi cuerpo ya se habrá desgarrado; mas tus ojos se habrán secado.
El final no está contado y suscita angustia. 
Angustia. Espera huelo. Huelo, y creo que hasta la toco.
O será, bien, que es porque a ti no te toco.

Federico


Palabras desesperadas

Por ahí andamos... vos y yo. Buscando estamos: el paraíso cercano, el sentimiento eterno, el vuelo sin alas, el beso sin peros. Tus labios derrotan las utopías pasadas, los habitantes del closet, las miradas temerosas y las uñas que rasgan nerviosas mis anhelos. Encontré en el fondo de ese iris-arco un sueño miedoso y un pedido de rescate, y luego, en el instante siguiente, junté unas monedas de mi bolsillo y las convertí en millones para saldarlo y así creer erradicar mi frío. Esa pieza de ti, pequeña pero la única indispensable, fue el último peldaño al que escalaste y al que juraste gratitud infinita, amor intenso, guardia nocturna. El mismo te completó y me demostró; tu punto débil, la "constancia" para lograr hacer "pública" tu meta, y el pacto ensangrentador y compañero. Luego de las líneas de tiempo, del humor necesario, de los ojos obnubilados y el rugir del roce de nuestros planos, el futuro se abalanzó al fuego y se quedó mirando. El crujir de mis entrañas sentí, cuando la esperanza cayó al abismo, cuando el espejo del cuento de hadas dio su ultimatun y condena, y cuando el verdugo gris calló el grito desgarrador. Vos caminabas. Yo, a pesar de todo, caminaba. Los locos se callaban, pues ya los pasos le marcaban al reloj el inicio de su danza sin noticias de final. Un recuerdo se grabó y unas palabras dije a Dios. El reloj por suerte no cayó y el mago del olvido no llegó.


Federico

martes, 9 de diciembre de 2014

Gris

Gris estás.
Gris son las nubes quejosas y el horizonte olvidado.
Gris, muy gris... es el esmog en tus pestañas, tu mirar cansado y la desesperanza consumada.
Gris veo. Todo muy gris.


Gris es el despertar invernal, el caminar del tiempo y el devenir frustrado de mis sentimientos.
Gris, turbio, sombrío, entoldado, tétrico y encapotado.


Gris en mi vagar sin rumbo, mi lamento sin sollozo, mi lúgubre despertar, tu sentir sinuoso.
Gris estamos. Porque el blanco de mis plegarias se percuden con el hollín del destino, del futuro sigiloso, tieso y expectante.
Gris es tu tacto, tu latir, tu porvenir; el combatir contra la nada y el todo, contra el conspirar de los dioses y las fechorías de los demonios.
Gris es jurar pasiones infinitas y planear rumbos inciertos y encuentros con tus manos.


Todo es gris y tú lo sabes.

Las pinceladas ya fueron hechas y los colores se acabaron. Algún cuadro al que no pertenecemos se llenó de carnaval y farsa.
No obstante, ambos tenemos un conocimiento ignoto... el de saber que el tú, el yo y el nuestro no existen, y que el gris nos gusta un poco.


Federico
08/12/14

sábado, 12 de julio de 2014

Reflexiones sobre ti

Porque hay que dejar. Y seguir…haciendo lo que los mortales hacemos. Empujados por el tiempo, manejados por sentimientos, aturdidos por voces que no quieren cesar.

Todo este día unos centímetros en mi silla esperaron por ti.
Todo este día sentí esperanza.
Todo este día anhelé… verte, olerte, besarte.
Todo este día imaginé. Te imaginé.
Todo este día pude encender tu voz en mi mente para recordar como sonaba.
Todo este día fantaseé con el placer de nuestro encuentro.
Todo este día pensé que eras lo que quería.
…mas todo este día sólo soñé.
Pues, al terminar, empezó otro y muchas cosas consigo.
Al terminar el día dudé.
Y al terminar el día me angustié.
Al terminar el día me pregunté si eras el mismo sobre el que había estado pensando el día pasado.
Un tanto entristecido asentí.
Años, situaciones, gustos, ideas y algo más de nosotros no se encuentran.
Tu silencio resuena.
Tu silencio condena.
Tu silencio despista.
Tu silencio disfraza.
Tu silencio me exaspera.
Tu silencio me agota.
No quiero silencio. No más, porque no sirve.
Contame qué te pasa.
Quién sos, al fin y al cabo.
Quiero conocerte, y que mi piel roce otra piel que pueda enfrentar el terremoto cotidiano.

Todo este día, y al terminar el mismo, sólo pude hundirme en tus silencios y saber qué quiero. Tanto y tan poco. Bastante. Dudoso. Quieto. 

Federico
12/07/14

sábado, 24 de mayo de 2014

Quédate niñez

No corras, niñez. No huyas de mí. Vuelve. Los grandes no escuchan, se quejan, están apurados; los grandes no me entienden, trabajan, están cansados. Los grandes solo tienen grande el cuerpo y sus arrugas, pues les parece raro que yo me sorprenda y alegre con “poco”, cuando todo eso basta y sobra para ser feliz.
Deambulo intentando encontrarte en algún rincón, buscando alegrarme con un simple color, con apenas una manta que abrigue aquello que soy.
Quiero seguir siendo yo: despertarme con juegos, volar con mi imaginación, hacer magia con mi sonrisa. Si es mucho pedir, pues entonces te ruego un minuto para descansar en el más bello recuerdo de todo aquello que fui hasta hoy, para sumergirme unos segundo en la nostalgia de esos tiempos dorados que no volverán.
Tengo todo un mundo adelante por descubrir, pero que me acobarda a cada instante con sus complicaciones, con sus errores. Y así, entonces, es como entiendo la razón por la que esos hombres y mujeres altos, con edades de dos cifras, añoran su infancia y juventud.
Hoy te escribo para pedirte que te quedes conmigo. Hoy te escribo para decirte que te voy a guardar en un rincón escondido
.



Federico
28/08/13

domingo, 23 de febrero de 2014

Mi recado

Junto a la mesa te escribo. Desde acá te invoco. Duele saber que tus pies cansados pisan aquel asfalto aturdido que desconozco. La ciudad con su risa ensordecedora se desliza en la crueldad; en aquella crueldad provocada por ti y por mí, sin el otro. 

 Sólo quiero que a tu conciencia llegue mi recado: te busqué y te busco.

 Escucho tu respiración, el ruido de tus pasos en la lluvia. El gris del cielo te contempla y las lágrimas que el cénit derrama se refugian en tus bolsillos. ¡Qué afortunadas aquellas! Mientras tanto: yo; transcurriendo la cotidianeidad, danzando al compás de las manecillas de aquel reloj que apura mi escueto tiempo. Te busco, espero y desespero. Pero la brisa me mantiene en pié, con su nauseabundo y despiadado optimismo. 

Deseo, igual, que a tu conciencia llegue mi recado: te busqué y te busco.

 Estás derramando piedras; sé que estás dejando pistas. Y creeme que yo también. Pero una nube de dudas y desencuentros trazan una cordillera en nuestro sendero. Probablemente seamos piezas indiferenciadas en uno de esos juegos de Afrodita y sus secuaces, y estemos sufriendo el combate y la derrota pero sin cruzarnos. Y capaz sea lo más feliz de pensar, porque al fin y al cabo, nuestro encuentro quizás deje víctimas fatales y alguno deba lamentarlo. 

 Pero sólo quiero que a tu conciencia llegue mi recado: te busqué y te busco.

 Ayer éramos dos cuerpos transparentes transcurriendo una dirección paralela. Hoy somos dos hombres que sufren en la búsqueda de su nexo. El destino hace silencio. Yo te espero, vos sos el suspenso. 

 A tu conciencia, que llegue quiero; que llegue a tu conciencia quiero; quiero, a tu conciencia, que llegue. Que de cualquier forma llegue, que mi recado te llegue.

Federico

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Un año más...







...es comprobar quiénes siguen a tu lado, es percatarse de que uno perdió, tal vez, un 365 días quejándose o fijándose en detalles y en otras superficialidades que no son más que sucesos temporales. Es una sensación híbrida: se combinan los triunfos, las metas logradas, las sonrisas desbordantes y esos momentos inolvidables, junto con aquellos sinsabores que nos recuerdan que somos mortales y que la felicidad se basa en pequeños momentos que hay que saber aprovechar. Un año más son sentimientos encontrados, un torbellino de sucesos que se te vienen a la mente y de planes a futuro para los que este lapso de tiempo no alcanza; son momentos en que uno se aferra a utopías como así también destierra ideas que ya no cuadran dentro del marco de pensamiento “nuevo”. Empezar otro año es disfrutar de ver uno más de estos a cada ser amado, de poder descubrirle esa sonrisa que va a quedar impresa en tu recuerdo, de poder abrazarlo con diferentes intensidades, de poder compartir sus victorias y tropiezos. Sumar un año es intentar mejorar, es aprender del pasado y es otra oportunidad para caer, porque somos humanos y no nacimos para vivir una vida perfecta y sintética; es derramar lágrimas por motivos que desconocíamos, es un año más de exploración y de tesoros encontrados, de aventuras cotidianas que a veces se asemejan a una odisea.

Algunos me dirán que un año más es sólo eso, como si fuese poco o como si pudiese medirse a este únicamente a través de pruebas físicas cada vez más rotundas que nos cuentas del paso del tiempo.

Tal vez algunos digan que hoy hablo esto desde la inexperiencia, desde el optimismo y la convicción propios de un adolescente que se cree que se lleva el mundo por delante. Y tal vez sea así, pero también puede que sean un tanto extremistas y exagerados al emitir una opinión de ese tipo porque la actitud positiva es algo que no depende de los años sino del espíritu y de la voluntad de la persona.

 Lejos de querer contarle a la gente en una actitud de soberbia qué se siente sumar un año más a los 20, lo que quiero es expresar mi humilde, pero no por eso insulsa visión del paso del tiempo.

Hay años que creo que son decisivos en la vida de alguien; hay años que te marcan para “todo el viaje,” como diría algún viejo. Y lógicamente los años van a ser distintos porque cada segundo que pasa es diferente. Entonces, pues, serán más intensos, otros más estables, otros más dignos de ser recordados; pero lo que nadie puede discutirme es que expresar que un año no sirvió es ser un poco desagradecido con la vida y un poco básico en la percepción y en la “práctica” de la misma.



Federico

lunes, 28 de octubre de 2013

Hoy me inquieta callar...

Hoy me inquieta callar,
dejar correr el viento.
Me intriga dejar mi mente en blanco ,
que no me cuenten más cuentos.

Preciso decir el silencio,
oírlo, dejar que erice mi piel.

Que la bruma me tape,
que mi sollozo no escape.

Necesito un pedacito de cielo,
solo un trocito de aquel,
en el que escupa mis miedos.

Hoy espero sentir tu mano fría en mi pecho
Calmarme, contar cada movimiento en mi piel.
Basarme no más que en hechos
y no pensar en si eres fiel.

Hoy me inquieta callar,
Dejar correr el viento.
Pero me pesa no poder llorar
Y que todo cese en un lamento.


Federico

sábado, 5 de octubre de 2013

Porque te extraño

Una vez más me dirijo a vos. A vos que no te veo
Porque tu ausencia duele, porque tu ausencia se huele
Porque tus lágrimas ya no están o “están secas”,
porque las cartas estás dispersas en la mesa.

Me dirijo a vos, porque ya no río,
porque a mis recuerdos me los quitó aquel día frío.

Me dirijo a vos porque extraño tu presencia,
Porque extraño tu abrazo, 
tu cara, tu alma y tu adolescente inconsciencia.

 Me dirijo a vos porque te extraño, a vos que creí conocerte,
 pero que al final resultaste un extraño.

Federico
11/09/13




sábado, 14 de septiembre de 2013

...

Presentía que el mundo se le venía abajo y una voz le acobardaba. Bajaba la cabeza, pero los fantasmas lo atravesaban. Corría, pero el piso retrocedía y entonces cada paso que daba era en falso. El resto de los habitantes de su planeta lo despreciaban. El día sólo era noche y la luna, deprimida, no salía a dar su bendición. Sin embargo, paulatinamente, alma y razón comenzaron a entrelazarse y empezaron a allanar el camino (siempre supo que el cerebro era su segundo órgano favorito y que la razón no debía ser obviada). Los fantasmas disminuían; los habitantes: eran transparentes o simplemente ya no prestaban atención, pues la víctima variaba. Los componentes de su corazón le hacían sonreír y continuar, ya que la pena de a poco se esfumaba y como resultado estaba algo desgastada, un tanto difusa. Mañana no era hoy y así nada se podía adelantar… afortunadamente. Dolores añejos visitaban su cuerpo, pero cumplían su ciclo; al fin y al cabo, la felicidad consistía en momentos que se alternaban, de modo que pudo comprender el porqué de cuando le dijeron que valdría la pena pero que no sería fácil ni mucho menos libre de tristezas.
Su transcurrir le resultaba monótono. La soledad sentimental le aquejaba un tanto. Una extraña sensación entre vacío, cansancio y una rutina agitada, no contribuían a que el sujeto se planteara un cambio considerable. El sendero allanado tenía planes de ensancharse aún más, pero  tomar la decisión de concretarlo no era fácil.

No era común en él proyectar demasiado a futuro, o al menos no temas claves de su vida, ya que no era el ser más optimista y sabía entonces que pensar en exceso no lo iba a ayudar. Sucesos de todo tipo se desarrollaban en su vida, nada extraños ni tampoco épicos; nada decisivos, ni tampoco emocionantes. A veces sentía miedo a que la invariable tonalidad de su vivir provocara un quiebre en su vida y esto lo desestructurara un poco. No era propenso ni alentador de los cambios bruscos ni tampoco de aquellos un tanto grises al comienzo. Era bastante cobarde, no obstante algunas veces su valentía le sorprendía. No es que tenía dudas acerca de sí mismo, sino que algunas veces desconocía ciertas actitudes y decisiones que tomaba.
Federico

sábado, 10 de agosto de 2013

Ojos caídos

Ojos caídos, transparente tu mirada
Tu despertar, una fría mañana.
Un aroma a café que me invade, que me llama.

Un cielo gris no sacude mi alma.
No verte al alba enfría mis sábanas.
Esa ausencia… me mata.

Un pájaro golpea mi ventana.
El ave me cuenta que allá afuera una vida se desata,
Que tus ojos han provocado una desgracias que no para.

Mas ya no tiemblo, mas ya te entiendo.
Tu culpa no era tuya.
Tu mirada no era profunda.
Era mi alma, mi alma que no se percataba.

Te dedicaré mis lágrimas y mis memorias.
Te llevaré flores, te llenaré de canciones.
Agradeceré por haberte conocido…

Pero hoy rogaré conocerte.


Federico

viernes, 9 de agosto de 2013

No temas

Este es otro del año pasado.


No temas. No, no temas. Naciste libre, para dar rienda suelta a tu vida, para demostrarle al mundo que un humano también es capaz de volar. No temas, porque el tiempo hará su trabajo: congelará los relojes en alegrías y momentos para que puedas volver a ellos cuando un impulso te falte. No temas, tu alma está esperando que la movilices, que seas tú mismo el norte y la desorientación.

No temas, que tus miedos serán noticias e inmediatamente olvidos, pues si no lo son al menos para ti, la libertad puede que te falte.

¡Oh razón, ¿por qué me castigas?! ¿Por qué te contradices? ¿Será que debo desterrarte para alcanzar el vuelo y trasportarme hacia el nodo al que pertenezco? Si es así, pues entonces vete de mí, porque siembras los peores terrores en mis pensamientos y delirios, y cosechas vendas que me amarran, que me ciegan, que me callan.

Quiero contemplar la realidad, quiero dejar de ser un habitante de la caverna de aquella tan famosa alegoría. Ponle nitidez a mis ojos, que tanta incertidumbre está generando una lucha interna en mi cuerpo.

Dibujo bosquejos de certezas, camino todos los planos, pero ni siquiera sé con claridad sobre qué transcurro últimamente. Busco llenar vacíos, recomponer tristezas; busco en el espacio, en ese infinito mundo de huellas perdidas… de pasados olvidados, de olvidos forzados, de olvidos protectores, de manchas dolorosas. Busco un aliento y lo hago en el polvo, entre cachivaches esperanzados de reconstruir un mapa frágil, pero un camino hacia la potencial verdad.


Es difícil decirte que no temas… pero no dejes de intentarlo.
Federico
30/11/12

viernes, 26 de julio de 2013

El otro yo perturbador

Y te veo, con la mirada perdida, tus labios contraídos y el dolor resumido en una lágrima. Divagas, caminas sin sentido por senderos grises que te llevan a la nada. Espirales, remolinos, figuras circulares. El infinito. El más allá. El allá que nunca es aquí. ¿Cómo expresarte la forma en que te ves? ¿De qué forma te explico lo que me causa imaginarte?
Tu rostro sucio, tu cuerpo lastimado, tus ropas ajadas. Aquel lino alguna vez inmaculado que intenta esconder tus heridas, pero que se deja caer en el triste destino de terminar percudido por el malestar hecho sangre.
No pierdas el tiempo. Regresa, no necesitas irte. Donde quiera que vayas no está tu renacer; y tal vez aquí tampoco, pero este es terreno conocido y aunque paradójico suene, quizá te queda cómodo. Tus pies están cansados, tus fuerzas no son las mismas; no confías en ti, se ve que no sabes quién eres. Pero qué más da. Nada va a cambiar, el sufrimiento es un componente tan tuyo, que dudo que tengas escapatoria.

Sí, soy tu conciencia, y hoy te obligo a que caigas. 

Federico
junio, 2013

miércoles, 10 de julio de 2013

Segundos Incandescentes

Segundos incandescentes, flores cortadas, una poción de lágrimas y sonrisas; un alma sentida que siente golpes, que calla y grita, pero que sonríe cada vez que puede, aunque por momentos un “no sé” deambulante y molesto se lo impida. Pájaro quiso ser y volar más allá de “las voces malas”; pero no más que pequeño e indefenso se sintió.  Encuentra su lugar constantemente con la misma rapidez que lo pierde. Es nómade y sedentario, es multipolar, es camaleónico. Es una persona más, si bien sabe que hay algo “especial”.  Cree que puede con todo y una vez más la duda le aqueja. Se sorprende porque ve estrellas, porque se alivia, porque se mueve, porque algo lo motiva.
Sus manos lo libran, las letras y los trazos. Garabatos y borradores son su cable a tierra, su sentir, su expresión, su secreto y su inconsciente. Son todo lo que él es, son todo lo que siente y lo que vive, todo lo que anhela, todo lo que lo distrae, lo que sueña, lo que le cuesta expresar y lo que no quiere decir.

Es todo lo dicho y no es nada eso… 
Federico

jueves, 4 de julio de 2013

Líneas

Nadie dijo que esto iba a ser fácil, y estaban en lo cierto; pero de la misma forma, nadie dijo que esto iba a ser tan satisfactorio, ¡y sí que lo es!
¿Por qué debo hacerte feliz? ¿De qué me sirve tu felicidad si no es la mía y ni intenta serlo? ¿Por qué debo resignar mis alegrías para continuar formando parte del circo y la fantasía en que estás inmerso? ¿En qué te afecto?
No eres tan bueno como te crees y tus pensamientos tampoco cayeron del cielo. Un halo de falsedad se asoma atrás de ti, rasgos de grandeza, superioridad y orgullo se ven constantemente en tu actuar. No te creas normal, no te queda bien; y esta vez te lo digo en serio.
Seguramente me ignorarás, sentirás furia al notar mi presencia, querrás demostrar tu valentía y paradójicamente mediante la cobardía y la suciedad de la violencia. Pero, qué más da, si lo vivido, aunque sea escaso, me demostró que los golpes físicos son los menos dolorosos.
¿El amor? Eso sí que me dio gracia. Al parecer no está en mi destino más próximo. Pareciera no ser el tiempo, ¿verdad? No digo que lo necesito, pero quién no lo anhela. La soledad, a veces se siente demasiado…sola, quizás. Y sí, valga la redundancia. Y sí, estoy un poco desequilibrado y mis pensamientos son convulsos y desordenados, casi como si estuvieran pintando las sombras, un esbozo de mi personalidad. Es que si no expresaran un poco de mí, entonces exteriorizar las cosas me costaría un tanto más de lo que ya me cuesta.
¿Qué sería de mí sin ti? No sé; y es que en realidad no sé a quién me dirijo… pero a la vez se me ocurren tantos destinatarios. ¡A cuántos podría formularle este interrogante! No voy a negar que esto me muestra muy dependiente y rodeado de esos objetos de valor tan imprescindibles para el ser; y tengamos en cuenta que cualquiera que me lo discutiera estaría mintiendo.
Las líneas siguen, las letras también. El contenido tal vez se haya estancado uno o más párrafos atrás, pero mi mente no; ella continúa, divaga, da vueltas, canta; luego puede que entristezca, pero inmediatamente a continuación gritará y comenzará a pintar; entonces seguirá funcionando y  sin tener la certeza de poder parar, de si le resultará favorable descansar un instante.

Federico
Agosto, 2012




sábado, 29 de junio de 2013


Impresionante canción de Violeta Parra.

Volver a los 17

Volver a los diecisiete después de vivir un siglo 
es como descifrar signos sin ser sabio competente 
volver a ser de repente tan frágil como un segundo 
volver a sentir profundo como un nino frente a Dios, 
eso es lo que siento yo en este instante fecundo 

Se va enredando enredando, como en el muro la hiedra 
y va brotando, brotando como el musguito en la piedra 
como el musguito en la piedra, ay si, si, si 

Mi paso retrocedido, cuando el de ustedes avanza 
el arco de las alianzas ha penetrado en mi nido 
con todo su colorido se ha paseado por mis venas 
y hasta la dura cadena con que nos ata el destino 
es como un dia bendecido que alumbra mi alma serena 

Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra 
y va brotando, brotando como el musguito en la piedra 
como el mus guito en la piedra, ay si, si, si 

Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber, 
ni el mas claro proceder ni el mas ancho pensamiento 
todo lo cambia el momento colmado condescendiente, 
nos aleja dulcemente de rencores y violencias 
solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes 

Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra 
y va brotando, brotando como el mus guito en la piedra 
como el mus guito en la piedra, ay si, si, si 

El amor es torbellino de pureza original 
hasta el feroz animal susurra su dulce trino, 
retiene a los peregrinos, libera a los prisioneros, 
el amor con sus esmeros, al viejo lo vuelve nino 
y al malo solo el canino lo vuelve puro y sincero 

Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra 
y va brotando, brotando como el mus guito en la piedra 
como el mus guito en la piedra, ay si, si, si 

De par en par la ventana se abrio como por encanto 
entro el amor con su manto como una tibia mañana 
y al son de su bella diana hizo brotar el jazmín, 
volando cual serafín al cielo le puso a retes 
y mis anos en diecisiete los combirtio el querubín 

Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra 
y va brotando, brotando como el mus guito en la piedra 
como el mus guito en la piedra, ay si, si, si

En vías de desarrollo


Otro escrito del 2012. Lo que digo en este texto tiene su fundamento en mi experiencia personal y en las vivencias de gente conocida. Espero les guste y BIENVENIDOS nuevamente al Blog.


Aceptar la homosexualidad, como ya se sabe y como ya expresé en los textos anteriores, implica cambios. Las líneas, a continuación, demostrarán mi idea acerca de los cambios en la concepción y en la vivencia del amor, en la definición completa de la homosexualidad, en la aceptación de ser gay y en la interpretación, no sé si certera, pero sí más lógica y sana a mi forma de ver.
Según lo vivenciado y según las experiencias de otras personas, la homosexualidad se desarrolla de la siguiente manera al momento de “llegar” a la vida de la persona: en una primera instancia, el sujeto se niega a aceptar que es gay. Luego, cuando se da cuenta que siente atracción por personas de su mismo sexo, se aferra, consciente o  inconscientemente, a una supuesta bisexualidad (algo que no me resulta fácil entender, pero que no viene al caso desarrollar ahora) para evitar aceptar definitivamente su sexualidad, y por ende ve necesario tener una experiencia con alguien del sexo opuesto; no obstante, internamente y un poco más consciente de su sentir -literalmente hablando-, la duda y el planteamiento de un posible fracaso en esta decisión de probar, torna insegura a la persona. Por último, por así decirlo, uno mismo (a esto lo hablo desde lo vivido), en muy poco tiempo y después de una larga meditación y de un replanteamiento de una serie de tópicos relacionados a la sexualidad, percibe un quiebre, un “clic” en su mente, y es ahí cuando se percata y asume (de más está decir que internamente) que es gay.
La etapa en que uno se plantea la bisexualidad, es difícil en el hecho de que uno está constantemente viendo la forma de negarse a lo que le pasa, de plantear esto nuevo como una infelicidad eterna, como una suerte de apocalipsis. Lo que se piensa, o lo que uno intenta pensar, es que uno sólo es capaz de amar a alguien de su sexo opuesto, y consecuentemente que es totalmente incapaz de enamorarse de alguien igual a uno mismo. Para un hombre que cotidianamente se siente excitado al ver a otro hombre, empezar a pensar en que siente necesidad de entablar algo más que una amistad con una mujer, es algo que lo alarma, que lo “desnuda”, que lo hace sentir indefenso y perdido. Es entonces que uno no sabe qué hacer, cómo actuar, y en consecuencia, en el momento en que debe probar su sexualidad biológica y después de un análisis incansable, logra asumir que gay. Es preciso aclarar algo: creo que a la mayoría le pasa lo mismo, de pensar que uno está usando a esa persona del otro sexo con la que intenta algo para sacarse las dudas; y hay que darse cuenta de que no es así. La persona está bastante cegada en este momento y pone lo mejor de sí para hacer feliz a la otra persona. Pero, se da cuenta que la felicidad que cree y que le enseñaron que va a ser concreta únicamente si está al lado de alguien sexo opuesto, no es tan cierta; que la felicidad de uno no debe depender nunca de la aceptación social, y que pensar y encerrarse en eso, es condenarse uno mismo a ser infeliz para hacer felices a quienes no lo merecen, a aquellos que tienen una concepción bastante primitiva de la felicidad y de la normalidad.
Posterior a todas esas “especies de fases” por las que uno atraviesa, se comienza a pensar el amor en la homosexualidad, en la necesidad de contención, lógicamente sexual, pero por sobre todas las cosas, sentimentales; los gays sentimos, amamos, queremos a alguien a nuestro lado para dar y recibir, para compartir. El sexo en los homosexuales cumple el mismo papel que en los heterosexuales; se lo vive igual, dado que, como ya expliqué en otra oportunidad textual, ser gay no es sinónimo de perversión, de lujuria, de sida, de promiscuidad, ni mucho menos. Pero esta instancia es compleja en el hecho de que uno no sabe cómo o dónde puede llegar a conocer a alguien.
La homosexualidad, hasta que no está asumida públicamente y hasta que uno se libera de los prejuicios, instala el ejercicio constante del autoanálisis, de la necesidad de darle un rumbo a la propia vida, de allanar el terreno para evitar sorpresas no gratas, entre otras cosas. Por ende, quien escribe piensa que hay que tomar la homosexualidad, como ya lo dijo otras veces, como un obstáculo más en la vida, que si toma gran magnitud, es únicamente porque uno lo permite,  dado que en cierto modo uno regula cuánta importancia debe darle a las cosas. Si bien no es de los obstáculos más fáciles por todo lo que conlleva, tal vez tomarse el tema con tanta importancia sea actuar como un masoquista. La homosexualidad no condena a la infelicidad; dado que uno mismo es únicamente quien puede decidir cómo vivirla y cómo tratarla. En síntesis: uno es lo que decide ser.
“Después de la tormenta sale el sol”, dice una frase, y sin intenciones de ser cursi la tomo para explicar que, después de asumir el tema-problema del que estuve hablando, habrá una recompensa y vendrán tiempos de calma; pero sólo si uno se lo permite.
Federico
17/07/12